COLOMBIA, 13 de agosto de 2026. El expresidente Gustavo Petro respondió a las críticas del ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez, en relación con la situación económica actual y la gestión fiscal de su administración.
En una sesión de las comisiones económicas conjuntas del Congreso celebrada el 11 de agosto, el ministro Gómez Martínez calificó la crisis económica como la más grave en la historia republicana del país. Señaló que el Gobierno de Petro dejó un déficit fiscal del 7,8% del Producto Interno Bruto (PIB), un aumento inflacionario y un déficit comercial cercano a 16.000 millones de dólares, además de advertir sobre un nivel de endeudamiento alarmante.
Durante el mismo encuentro, el ministro solicitó que el Presupuesto General de la Nación (PGN) para 2027, presentado por la administración anterior, fuera devuelto al Ministerio de Hacienda para corregir lo que consideró errores, petición que fue acogida por el Legislativo.
En respuesta, Petro utilizó su cuenta de X para enfatizar que su Gobierno recibió un país en crisis y que al finalizar su mandato entregó una nación “más rica” en términos de riqueza social, que definió como base fundamental para la riqueza individual. Además, rechazó la denominación de “herencia maldita” empleada por el ministro e hizo referencia al papel del actual vicepresidente José Manuel Restrepo, entonces ministro de Hacienda durante el Gobierno de Iván Duque, atribuyéndole responsabilidad en acciones fiscales que, a su juicio, impactaron negativamente la economía.
En paralelo, la congresista María del Mar Pizarro manifestó su desacuerdo con el ministro Gómez Martínez. Según indicó, el Gobierno Petro redujo notablemente la deuda del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Fepec), que descendió a 4,2 billones de pesos desde los 70 billones heredados. La congresista también destacó que la economía nacional creció un 2% y mostró una mejoría en la tasa de empleo durante el periodo de Petro, cuestionando las afirmaciones sobre la gravedad de la crisis económica y llamando a evitar usar la gestión anterior como excusa para políticas de austeridad que afecten a los trabajadores.
Las diferencias entre la administración actual y la anterior reflejan un debate abierto sobre el estado de la economía colombiana y la responsabilidad en el manejo fiscal, especialmente en el contexto del presupuesto y la gestión de déficit. El nuevo Gobierno encabezado por Abelardo de la Espriella enfrenta así retos complejos para estabilizar las finanzas públicas.