COLOMBIA, 14 de agosto de 2026. El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el 10 de agosto de 2026 ha abierto interrogantes sobre el comportamiento de la inflación y los precios en las ciudades afectadas, mientras la inflación nacional se mantiene por encima del 6%.
Según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) y el análisis de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif), en julio de 2026 la inflación anual nacional fue de 6,03%. Sin embargo, ciudades impactadas como Pereira, Armenia y Cali presentaron tasas superiores, con Pereira registrando una inflación anual de 6,70%, seguida de Armenia con 6,52% y Cali con 6,41%. Manizales mostró un comportamiento menor, con una tasa anual de 5,83%, por debajo del promedio nacional.
Aunque en la actualidad no existen mediciones que permitan establecer el impacto directo del terremoto en los precios de estas ciudades, el punto de partida es relevante dado que la emergencia podría generar nuevas necesidades y presiones económicas en las zonas afectadas.
En el ámbito nacional, se observó una moderación en el ritmo de crecimiento de los precios en julio. La inflación anual disminuyó de 6,14% en junio a 6,03% en julio, una desaceleración de 11 puntos básicos, mientras que la variación mensual del Índice de Precios al Consumidor (IPC) bajó de 0,39% a 0,17%, cifra inferior al 0,24% registrada en julio de 2025. Este comportamiento sorprendió frente a las expectativas del mercado, que anticipaban un repunte cercano a 6,20%.
Uno de los factores principales para esta desaceleración fue el comportamiento de los alimentos y bienes, que explicaron cerca del 46% de la inflación anual. Los alimentos registraron una variación mensual negativa de -0,13% en julio, frente a 0,67% en junio, y la inflación anual de este grupo disminuyó de 6,83% a 5,82%. Los productos perecederos influyeron de manera significativa en esta desaceleración, con una reducción en la inflación anual de 13,5% a 9,5%. Los precios de frutas frescas, incluyendo plátano y tomate, contribuyeron también a moderar la presión inflacionaria.
Por su parte, los bienes mostraron una dinámica similar. Su inflación mensual se redujo de 0,27% en junio a 0,04% en julio, mientras que la variación anual se mantuvo en 3,2%. Destacaron las disminuciones en los precios de vehículos nuevos y usados, así como de bienes para bebés y aparatos electrónicos para el cuidado personal.
En contraste, los precios regulados mostraron una mayor presión inflacionaria: su contribución a la inflación aumentó de 1,1 a 1,2 puntos porcentuales y la inflación anual de esta categoría subió de 5,9% a 6,4%. Los aumentos en electricidad y gas fueron los principales factores, con incrementos mensuales de 2,3% en electricidad y aportes significativos en el caso del gas.
La inflación sin alimentos también registró un leve aumento, pasando de 6,0% a 6,1% durante julio. Los servicios redujeron ligeramente su contribución inflacionaria, de 3,2 a 3,1 puntos porcentuales. Elementos como el arriendo imputado y servicios de telefonía móvil contribuyeron a esta disminución en la inflación de servicios.
Anif advierte que la pausa en la aceleración de la inflación es de naturaleza transitoria y no representa necesariamente un cambio estructural. El índice podría volver a acelerarse y mantenerse por encima del 6% en los meses venideros, en especial debido a la incertidumbre generada por el impacto económico del terremoto y la posible llegada del fenómeno de El Niño, que en agosto ya ha mostrado registros de temperaturas máximas en regiones del Caribe y Pacífico colombiano, aumentando el riesgo de presiones inflacionarias adicionales.
Así, Colombia llegó al terremoto con un escenario inflacionario nacional de 6,03% anual, con variaciones significativas según la ciudad. El desafío será analizar cómo evolucionan los precios y si los factores que en julio ayudaron a contener la inflación se sostienen en el contexto posterior a la emergencia. Actualmente, las estadísticas permiten establecer un marco previo, pero aún no cuantifican el impacto directo del sismo en el costo de vida en las ciudades afectadas.
De esta manera, el terremoto, junto con riesgos climáticos y la dinámica de alimentos, bienes y precios regulados, constituyen factores que deberán seguirse de cerca para evaluar sus efectos en la inflación en Colombia durante el segundo semestre de 2026.
Redacción ColombiaPrensa
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