COLOMBIA, 30 de septiembre de 2026. El Banco Mundial aprobó una ampliación en el financiamiento destinado a Colombia con el propósito de atender las consecuencias ocasionadas por el terremoto registrado el pasado 10 de agosto. Este nuevo crédito, por un valor de 200 millones de dólares, se suma a los 200 millones ya desembolsados tras el evento sísmico, con lo que el total del apoyo financiero internacional asciende a 400 millones de dólares.
La operación adicional fue aprobada el 24 de septiembre por el Grupo Banco Mundial y busca proporcionar respaldo presupuestario para las necesidades relacionadas con la reconstrucción, además de fortalecer los mecanismos financieros que Colombia utiliza para la gestión del riesgo de desastres. Según el organismo, se trata de un financiamiento crediticio, no una donación, lo que permitirá ampliar la capacidad del Gobierno nacional para atender a las comunidades afectadas y responder con agilidad ante eventos adversos de gran magnitud.
El primer desembolso, de 200 millones de dólares, se ejecutó el 13 de agosto, tres días después del terremoto, mediante un préstamo conocido como Préstamo de Políticas de Desarrollo para la Gestión del Riesgo de Desastres con Opción de Desembolso Diferido ante Catástrofes (Cat DDO, por sus siglas en inglés). Este mecanismo financiero fue contratado previamente por Colombia para garantizar liquidez en caso de emergencias significativas y fue aprobado en febrero de 2025 para fortalecer la gestión del riesgo y la capacidad financiera del país frente a emergencias.
El ministro de Hacienda y Crédito Público, Miguel Gómez Martínez, señaló que este nuevo recurso financiero permitirá ampliar la respuesta estatal para las comunidades damnificadas, facilitando una atención más rápida y eficiente. Por su parte, Juan Martínez Álvarez, representante del Banco Mundial en Colombia, destacó que la operación contribuye a fortalecer la capacidad financiera colombiana para responder ante desastres y asegurar que los recursos lleguen oportunamente a los afectados.
La ampliación del financiamiento se suma a una Evaluación Global Rápida de Daños conocida como GRADE, implementada por el Banco Mundial para estimar tempranamente las pérdidas económicas derivadas del sismo. Esta evaluación sirve como insumo para definir prioridades en la asistencia y reconstrucción. Además, el organismo internacional está colaborando con bancos de desarrollo, entidades financieras y el sector privado para canalizar recursos hacia comunidades y negocios afectados.
Aunque el Banco Mundial no ha detallado el desglose del monto destinado a sectores específicos como vivienda, infraestructura vial, servicios públicos o salud, el crédito está orientado a ofrecer una respuesta rápida y eficaz a las necesidades surgidas por el terremoto, a la vez que fortalece los instrumentos financieros para la gestión de riesgos en Colombia.
El mecanismo Cat DDO permite a los gobiernos acceder con rapidez a recursos financieros previamente contratados en caso de emergencias, evitando la necesidad de estructurar nuevos créditos tras el desastre. Colombia ha utilizado este instrumento en crisis anteriores, como durante el fenómeno La Niña y la pandemia de covid-19, reafirmando su estrategia para manejar riesgos financieros ante eventos de gran escala.
Redacción ColombiaPrensa
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