COLOMBIA, 28 de septiembre de 2026. El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció este lunes que ha ordenado al Ministerio de Hacienda iniciar conversaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) ante la compleja situación que enfrentan las finanzas públicas del país.
En una alocución transmitida por televisión, el mandatario afirmó haber impartido instrucciones claras para entablar “conversaciones con el FMI para buscar una salida negociada a la crisis” económica que su gobierno recibió en herencia. Sin embargo, De la Espriella no precisó detalles sobre la postura que Colombia asumirá en las próximas negociaciones con el organismo multilateral.
El jefe de Estado resaltó que Colombia enfrenta la “situación más crítica” en materia financiera de su historia, producto del “despilfarro” y la corrupción atribuidos por él al anterior gobierno, liderado por Gustavo Petro. En este sentido, sostuvo que “se robaron todo” y aseguró que el daño ocasionado no quedará impune en el Gobierno que dirige, al que denominó “el Gobierno del tigre”.
De la Espriella advirtió además que la magnitud del problema financiero no ha sido correctamente entendida por la opinión pública, debido a una aparente normalidad económica en el país. Esta percepción, explicó, se sustenta en una “economía paralela” que se mantiene por los “dinero ilícitos” proveniente de actividades como la corrupción y el narcotráfico. Enfatizó que Colombia es actualmente “el primer productor de cocaína del mundo”.
El mandatario subrayó que el Estado colombiano atraviesa una situación de sobregiro, indicando que los ingresos públicos son insuficientes para cubrir tanto el pago de la deuda como el funcionamiento del Gobierno. “Las finanzas públicas ya no aguantan más”, afirmó de manera contundente.
Según cifras oficiales referidas durante la intervención, la deuda pública colombiana alcanzó el 60% del Producto Interno Bruto (PIB) al cierre del primer semestre de 2026. Por otra parte, la previsión de déficit fiscal para este año estaba estimada inicialmente en 7.4%, pero el terremoto de magnitud 7.4 ocurrido en agosto y las tareas de reconstrucción derivadas podrían complicar aún más las cuentas públicas, reduciendo el margen fiscal del Ejecutivo.
El llamado del gobierno a abrir diálogo con el FMI se da en un contexto de alta tensión sobre las finanzas estatales, con expectativas y retos significativos para la estabilidad macroeconómica y la confianza inversionista en el país.
Esta situación también supone un reto para las políticas de austeridad que históricamente el FMI ha exigido como condición para sus préstamos, requisitos que este Gobierno deberá negociar en las próximas semanas para lograr una solución sostenible a la crisis financiera.
Como fuente, esta información fue reportada por el portal venezolano Banca y Negocios el 28 de septiembre de 2026.
Redacción ColombiaPrensa
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