COLOMBIA, 1 de septiembre de 2026. El presidente Abelardo de la Espriella protagonizó una nueva polémica luego de ofrecer disculpas públicas por la invocación religiosa incluida en su ceremonia de posesión el pasado 7 de agosto, en cumplimiento de un fallo judicial que ordenaba garantizar la neutralidad religiosa del Estado en actos oficiales.
La controversia se mantiene viva tras la respuesta crítica de la Asociación de Ateos de Bogotá (AAB), que mediante un mensaje publicado en su cuenta oficial de X expresó su rechazo sobre las disculpas de De la Espriella, calificándolas de incongruentes y solicitando un “poquito más de valentía” por parte del mandatario.
El presidente, en su alocución del 30 de agosto, afirmó su derecho individual a profesar la religión católica, pero defendió simultáneamente el respeto a la separación entre la Iglesia y el Estado y las libertades religiosas que deben garantizarse a todos los ciudadanos sin distinción. De la Espriella señaló que la inclusión del componente religioso en la ceremonia obedeció a la agenda aprobada por las mesas directivas del Congreso, que aprobó un espacio denominado “invocación” como parte de la sesión conjunta que ofició en la transmisión de mando.
El fallo fue dictado por el Juzgado Quinto Laboral del Circuito de Bogotá a raíz de una acción de tutela presentada por Omar Alberto Franco Becerra, quien cuestionó la presencia de elementos religiosos como sacerdotes católicos, un pastor evangélico, un rabino, la exhibición de una escultura de la Virgen de Fátima y expresiones litúrgicas durante el acto realizado en la Arena USC de Cali.
En consecuencia, el juzgado ordenó al presidente y al presidente del Congreso ofrecer una aclaración pública y disculpas por los hechos, además de difundir el pronunciamiento en medios nacionales antes del 30 de septiembre. También dispuso la expedición de una directiva que regule las manifestaciones religiosas en actos oficiales para preservar la imparcialidad del Estado, conforme a lo establecido en la Constitución de 1991, que garantiza la diversidad de cultos sin otorgar carácter oficial a ninguna confesión.
Sin embargo, la Asociación de Ateos de Bogotá cuestionó la postura del presidente y criticó en particular el cierre de su discurso, en donde De la Espriella exclamó “¡Que viva Cristo Rey!”, lo que para el colectivo contradice el espíritu de las disculpas públicas. La AAB manifestó en X que mientras el mandatario presenta disculpas en presencia de cámaras, en las respuestas oficiales a derechos de petición las entidades estatales adoptan un tono formal sin referencias religiosas ni expresiones como “¡Viva Cristo Rey!” o “¡Viva la Santa Iglesia Católica!”. El colectivo concluyó que “un poquito más de valentía en el papel no les haría daño”.
Durante su intervención, el presidente De la Espriella reafirmó su compromiso con la libertad de conciencia y religiosa, resaltando que su identidad católica no altera las obligaciones institucionales para garantizar los derechos de todos, incluyendo quienes cambian de credo o no profesan ninguna creencia.
La pugna pone en evidencia los límites y retos entre la libertad personal de los mandatarios y el deber de neutralidad religiosa en las instituciones públicas, un debate que continúa abierto en la sociedad colombiana.
Redacción ColombiaPrensa
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