COLOMBIA, 5 de agosto de 2026. La empresa estadounidense Glenfarne Group, a través de su filial EnfraGen, presentó una demanda arbitral internacional contra la República de Colombia ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), parte del Grupo del Banco Mundial, por una controversia relacionada con el mercado del gas natural y el impacto de ciertas decisiones estatales sobre sus inversiones en el país.
Glenfarne controla en Colombia las plantas térmicas Termoflores, ubicada en Barranquilla, y Termovalle, en Palmira. Estos activos son estratégicos para respaldar el sistema eléctrico nacional, especialmente durante periodos de baja hidrología previstos para la segunda mitad de 2026.
La demanda se fundamenta en dificultades relacionadas con el abastecimiento de gas natural, además de decisiones regulatorias y contractuales adoptadas por el Estado colombiano que, según la empresa, habrían afectado las condiciones bajo las cuales se realizaron sus inversiones. La firma adquirió Termoflores en 2019 y finalizó la compra de Termovalle en 2021, consolidando así su presencia en el mercado colombiano de generación térmica.
Aunque el monto demandado no se ha hecho público, el caso se tramitará bajo las reglas de los tratados internacionales de protección de inversiones vigentes entre las partes. La controversia se presenta en un contexto de creciente tensión en el mercado del gas natural colombiano, marcado por discusiones sobre la disponibilidad del combustible, la importación y el cumplimiento de los contratos de suministro.
En este escenario, las plantas térmicas a gas han ganado relevancia para asegurar la confiabilidad del sistema eléctrico nacional. Sin embargo, las decisiones administrativas sobre el mercado gasífero y la gestión del suministro han generado disputas con algunos inversionistas, que recurren a mecanismos internacionales para la resolución de conflictos.
Esta información fue reportada por Bloomberg Línea, que destacó la introducción formal del proceso ante el CIADI. La empresa plantea que las circunstancias derivadas del manejo del mercado gasífero impactaron negativamente sus intereses económicos y contractuales en Colombia.
El caso se seguirá de cerca dada su posible repercusión en la política energética y el clima de inversión del país, considerando además que la generación térmica juega un papel central en la estabilidad energética, especialmente en momentos de restricciones hídricas que limitan la generación hidráulica.