COLOMBIA, 15 de octubre de 2026. Miles de personas se manifestaron en diversas ciudades del país en una jornada pacífica de protestas contra las políticas implementadas por el presidente Abelardo de la Espriella, quien lleva poco más de dos meses en el cargo. La movilización fue convocada principalmente por la oposición, liderada por el expresidente Gustavo Petro, así como por sindicatos, comunidades indígenas, estudiantes y grupos feministas.
Los manifestantes expresaron su preocupación por lo que consideran un retroceso en los derechos humanos y las reformas sociales alcanzadas durante la administración de Petro, el primer presidente de izquierda en la historia colombiana. Unzo Vargas, un funcionario público de 44 años, señaló que siente que los derechos por los cuales se luchó durante años están en riesgo bajo las actuales políticas del gobierno.
Desde que asumió, De la Espriella ha enfrentado críticas por su enfoque de mano dura, flexibilidad en el uso de la fuerza por parte de las autoridades y decisiones políticas que generan inquietud en amplios sectores sociales. La oposición manifiesta temor por la posible pérdida de beneficios como el acceso gratuito a la universidad pública y los aumentos históricos en el salario mínimo que fueron implementados en administraciones anteriores.
La jornada de manifestaciones tuvo un ambiente tranquilo, favorecido por medidas como el llamado al teletrabajo y la suspensión de clases en algunos colegios, lo que también impactó en la reducción del tráfico en ciudades como Bogotá. Sin embargo, la protesta también se caracterizó por la expresión de rechazo a decisiones en política exterior, tales como el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Israel y los acercamientos con el gobierno de Estados Unidos, que algunos sectores consideran riesgosas para la soberanía nacional.
Durante las marchas, se observaron banderas palestinas y se reportó la quema de una bandera de Estados Unidos en Bogotá. Jimena Rodríguez, estudiante de 20 años, expresó su indignación y preocupación por la dirección que toma el país bajo el nuevo gobierno, manifestando que siente que Colombia podría enfrentar tiempos difíciles.
En la capital, el senador de izquierda Iván Cepeda, quien estuvo cerca de ganar las recientes elecciones presidenciales, participó en las protestas. La oposición también expresó inquietudes ante un decreto presidencial que flexibiliza el uso de la fuerza para responder a daños o bloqueos en vías públicas, lo cual ha generado temor de posibles represalias y un aumento en la represión de las movilizaciones sociales.
Adicionalmente, las comunidades indígenas se sumaron a las protestas para denunciar la falta de representación y la oposición a un proyecto de regulación de la guardia indígena, entidad que protege los territorios ancestrales en zonas afectadas por el conflicto armado. José Joy Martenorio, coordinador del Consejo Regional Indígena del Cauca, indicó que el gobierno actual no representa a los pueblos indígenas.
El presidente De la Espriella también enfrenta cuestionamientos por presuntas irregularidades en la administración de los recursos destinados a la atención de las víctimas de un terremoto ocurrido en agosto. Asimismo, hay denuncias sobre una posible vulneración del Estado laico debido a las constantes referencias religiosas en sus actos públicos.
Samuel Molina, otro estudiante participante en las protestas, concluyó que la frustración y el descontento social son evidentes y que estas movilizaciones reflejan la existencia de una oposición significativa en el país.
Redacción ColombiaPrensa
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