Ministerio de Justicia certifica primera cohorte del programa No Es Hora de Callar en favor de la atención con enfoque de género

Gobierno

COLOMBIA, 25 de agosto de 2026. El Ministerio de Justicia y del Derecho anunció la certificación de la primera cohorte del Programa de Formación y Sensibilización a Funcionarios Públicos “No Es Hora De Callar”, una iniciativa enfocada en fortalecer las capacidades institucionales para la atención con enfoque de género y sin revictimización hacia las mujeres víctimas de violencia.

El programa, que estuvo a cargo de la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP), benefició a 180 servidores públicos pertenecientes a 175 entidades estatales, distribuidas en 155 municipios y 27 departamentos del país. Destaca la inclusión de 40 funcionarios y funcionarias de comisarías de familia de 36 municipios, entidades que suelen ser el primer punto de contacto para las mujeres víctimas de violencia basada en género.

La ceremonia de clausura se llevó a cabo en el auditorio Camilo Torres de la ESAP y contó con la participación de la periodista y activista Jineth Bedoya Lima, reconocida por su lucha contra la violencia de género, así como del ministro de Justicia y del Derecho, Iván Cancino González, y el director nacional de ESAP, Jorge Iván Bula Escobar.

Origen y objetivos del programa

El Programa tiene como base la sentencia emitida el 26 de agosto de 2021 por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Jineth Bedoya Lima y otra contra Colombia. En dicha sentencia, la Corte declaró la responsabilidad del Estado colombiano por violaciones graves a los derechos humanos sufridas por la periodista y su madre. La medida 14 ordenó la creación de un plan de capacitación y sensibilización dirigido a servidores públicos, la fuerza pública y operadores de justicia para identificar, comprender y actuar frente a violencias basadas en género.

En este contexto, durante tres meses, los participantes adquirieron herramientas técnicas y pedagógicas para la prevención de las violencias de género, fortalecimiento de la atención institucional a víctimas y la incorporación del principio de acción sin daño en el ejercicio de sus funciones públicas.

Acceso territorial y modalidad virtual

El programa se implementó en modalidad virtual, lo que permitió llegar a territorios alejados y extender la formación beyond the grandes ciudades. Así, entre los departamentos beneficiados se encuentran Boyacá, Cundinamarca, Caquetá, Santander, Tolima, Magdalena, Atlántico, Bolívar, Sucre, Casanare, Vichada, Nariño, Risaralda, Antioquia, Meta, Caldas y Bogotá.

El ministro Iván Cancino destacó que la transformación institucional demanda cambios profundos en la interacción del Estado con las víctimas, garantizando sus derechos con respeto y sin revictimización. Recalcó que la reparación estatal se materializa cuando el Estado aprende de sus errores y cambia sus prácticas para que ninguna mujer tenga que callar ni enfrentar obstáculos en el acceso a la justicia.

Contexto normativo y fortalecimiento institucional

La culminación de esta primera cohorte ocurre tras la vigencia de la Ley Jineth Bedoya Lima, sancionada el 27 de julio de 2026, la cual establece una política pública para la prevención de violencias basadas en género y fortalece garantías de no repetición dentro de las instituciones públicas. La ley obliga a todo el funcionariado y contratistas estatales a una capacitación permanente en enfoque de género.

El Ministerio de Justicia valoró la articulación con la ESAP y otras instituciones como el Ministerio de Relaciones Exteriores, ONU Mujeres, la campaña “No Es Hora De Callar” y la Universidad de Los Andes, consolidando un compromiso efectivo del Gobierno nacional para garantizar una atención institucional más humana, respetuosa y libre de revictimización hacia las mujeres víctimas de violencia.

Valoración de Jineth Bedoya Lima

Durante la ceremonia, Jineth Bedoya Lima destacó la importancia de esta iniciativa para avanzar en transformaciones institucionales que brinden atención sensible y comprometida con las víctimas de violencia de género, evitando que otras mujeres enfrenten los mismos desafíos en el acceso a la justicia que ella misma vivió.