COLOMBIA, 1 de septiembre de 2026. El gobierno colombiano informó sobre los resultados de la Operación Militar Azarías, desarrollada en el departamento del Guaviare, considerada la acción más letal contra el Estado Mayor Central (EMC), la principal disidencia de las antiguas FARC en el país.
Según el presidente Abelardo de la Espriella, la ofensiva dejó hasta la fecha 20 integrantes muertos de la estructura Carolina Ramírez, uno de los frentes del EMC, además de cinco capturados y dos menores recuperados. La operación fue dirigida contra este grupo comandado por alias Iván Mordisco, designado como el hombre más buscado del país.
De la Espriella informó que entre los fallecidos se encuentra alias El Tigre, jefe del Frente Carolina Ramírez, identificado plenamente mediante pruebas dactiloscópicas. Durante la confrontación las fuerzas militares incautaron 26 fusiles, cuatro ametralladoras, tres pistolas, diez equipos de campaña y 13 chalecos antibalas.
Impacto y estrategia de seguridad
El mandatario destacó que esta operación golpea considerablemente las capacidades militares, logísticas y financieras de la organización, debilitando además su control sobre las rutas de narcotráfico en la región. Expresó que la ofensiva continuará contra los cabecillas, sus integrantes, armas y finanzas criminales, y aseguró que no habrá territorios seguros para estas estructuras ilegales.
Este anuncio se da en el marco del cambio en la política de seguridad adoptado tras la toma de posesión de De la Espriella el pasado 7 de agosto. Su administración prioriza el uso contundente de la fuerza militar por encima del diálogo, a diferencia de la política de “paz total” promovida por su antecesor Gustavo Petro que buscaba conversaciones con grupos armados ilegales.
Muertes de menores en bombardeos
La operación en Guaviare no es aislada. El Instituto Nacional de Medicina Legal confirmó que en otro bombardeo ejecutado la semana pasada en la misma región fallecieron diez personas, incluyendo a tres menores de edad. De manera adicional, se reportó la muerte de un cuarto menor en otro operativo realizado recientemente por las fuerzas armadas en el sur del país.
Estas circunstancias han generado preocupación respecto al impacto humanitario de las acciones militares contra los grupos armados ilegales, mientras el gobierno insiste en la necesidad de aplicar una política de seguridad que desarticule estas estructuras criminales sin prestarles espacios para la negociación.
Contexto político y seguridad
El presidente Abelardo de la Espriella confirmó la finalización de las conversaciones de paz con tres grupos armados ilegales iniciadas durante la administración Petro, argumentando la falta de voluntad real de dichas organizaciones para alcanzar acuerdos de paz. La decisión marca un giro significativo en materia de seguridad y contrainsurgencia en Colombia.
La Operación Militar Azarías representa, según los informes oficiales, un avance relevante en la lucha estatal contra las disidencias de las FARC y la consolidación de control territorial. Sin embargo, también destaca los retos y controversias que enfrentan las políticas de seguridad en relación con los derechos humanos y la protección de la población civil.
Redacción ColombiaPrensa
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