COLOMBIA, 20 de octubre de 2026. El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, se pronunció desde Cartagena tras la incautación de 7,6 toneladas de cocaína, la mayor en la última década en el puerto de esta ciudad. La operación fue ejecutada por la Policía Nacional en conjunto con la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) y el cargamento, que tenía como destino los Países Bajos, fue valorado en 43.000 millones de pesos en Colombia, además de superar los 200 millones de dólares en el mercado internacional.
Según el mandatario, esta incautación permitió retirar de las calles cerca de 75 millones de dosis que estaban destinadas al consumo y que, en sus palabras, habrían perjudicado principalmente a niños y jóvenes.
Fumigación como estrategia principal
En su intervención, el presidente De la Espriella señaló la importancia de continuar no solo con operativos de incautación, sino con acciones que ataquen la raíz del problema: los cultivos ilícitos. Manifestó que “se hace absolutamente necesario empezar a fumigar” para reducir la producción de coca y combatir la economía ilegal que sustenta el narcotráfico, catalogado por él mismo como el “peor cáncer de Colombia”.
Sin embargo, el proyecto piloto para la aspersión aérea con glufosinato de amonio, autorizado recientemente en Putumayo, permanece suspendido debido a una orden judicial emitida por la jueza segunda administrativa del circuito de Mocoa, Ana Pilar Vidal Uribe, que ordenó detener estas actividades mientras se evalúan las condiciones señaladas por la Corte Constitucional. Esta suspensión implica que aún no se ha comenzado la fumigación bajo este esquema a nivel nacional.
Balance de resultados en el corto plazo
El presidente dio un reporte de gestión en sus primeros 75 días de gobierno, destacando la incautación de 132 toneladas de cocaína por parte de la Fuerza Pública, con un valor aproximado de 6.108 millones de dólares. En sus declaraciones, afirmó que erradicar estos cargamentos evita que la droga llegue a los consumidores y reduce la financiación para estructuras criminales, estrechamente vinculadas con la violencia en el país.
De la Espriella manifestó su compromiso para continuar la lucha contra el narcotráfico con un enfoque de “cero tolerancia”, agradeciendo la cooperación de las instituciones nacionales e internacionales involucradas como la Policía Nacional, la Fiscalía General de la Nación y la DEA.
Contexto institucional y desafíos legales
La estrategia de aspersión aérea aún enfrenta retos bajo la actual normativa y decisiones judiciales. La norma que autorizaba la fumigación fue derogada en agosto de 2026, pero el gobierno debe cumplir con las exigencias de la Corte Constitucional para reactivar el plan piloto. Mientras tanto, la falta de esta herramienta limita las opciones para atacar los cultivos de coca desde su origen.
El presidente reafirmó su intención de que Colombia deje de ser el principal productor mundial de cocaína, y destacó que los esfuerzos recientes son solo el comienzo de lo que denomina la “Patria Milagro”, una política de Estado para la recuperación social y económica del país, libre de narcotráfico y violencia.
Redacción ColombiaPrensa
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