COLOMBIA, 7 de octubre de 2026. El vicepresidente de Colombia, José Manuel Restrepo, informó que quedó conformada la fiduciaria encargada de administrar el denominado “Fondo Milagro”, un patrimonio autónomo creado para atender la emergencia desencadenada por el terremoto ocurrido el 10 de agosto en el occidente del país. Esta herramienta financiera tiene como objetivo ofrecer una respuesta oportuna y focalizada a las comunidades más afectadas por el desastre natural.
Según explicó Restrepo, la disposición inicial de recursos comenzaría a partir del 7 de octubre, fecha a partir de la cual la fiduciaria podrá gestionar los fondos asignados. Para esta primera etapa, el Fondo contará con una asignación inicial de un billón de pesos colombianos (COP), monto destinado a cubrir las necesidades urgentes y los daños ocasionados por el sismo, conforme a lo anunciado durante el encuentro regional para la formulación del Plan Nacional de Desarrollo 2026-2030.
La constitución y funcionamiento del Fondo Milagro están regulados por el decreto 1379, que establece su propósito central: mitigar la crisis y evitar la ampliación de los impactos provocados por el terremoto. Para cumplir con este mandato, el fondo fue establecido como patrimonio autónomo, lo que implica que sus recursos se manejan separados del patrimonio general del Estado, razón por la cual se requiere una fiduciaria especializada para administrar estos recursos conforme a la agenda y prioridades definidas por el Gobierno Nacional.
El Ministerio de Hacienda, liderado por Miguel Gómez Martínez, será responsable de seleccionar la fiduciaria pública que administrará los recursos del Fondo. Esta entidad deberá gestionar los fondos de acuerdo con los lineamientos oficiales y mantener la transparencia en el manejo de los mismos. La gerencia del Fondo Milagro fue designada al empresario Jaime Uribe Tamayo, nombramiento oficializado el 21 de agosto por el presidente Abelardo de la Espriella.
En una próxima sesión del consejo de ministros en Bogotá, el gobierno entregará detalles adicionales sobre la operación y mecanismos de supervisión del fondo. Además, se espera que con la posible aprobación de una iniciativa legislativa presentada el 29 de septiembre por el Ministerio de Hacienda para modificar el presupuesto de 2026, el Fondo Milagro pueda incrementar sus recursos hasta alcanzar cerca de cuatro billones de pesos. Esta propuesta contempla un aporte adicional de 2,7 billones para fortalecer la atención de la emergencia y 1,2 billones destinados a otros compromisos financieros, como la deuda con la empresa Air-e.
Desde septiembre, el gobierno ha expedido once decretos enfocados en establecer la ruta para enfrentar la emergencia, diversificando las fuentes de financiación del Fondo Milagro. Estas incluyen partidas presupuestales nacionales, cooperación internacional, donaciones tanto públicas como privadas y el acceso a operaciones de crédito público. El presidente De la Espriella destacó la complejidad del proceso, resaltando que pese a la dificultad, se ha logrado estructurar con rapidez este fondo especial para la emergencia.
En consonancia con esta estrategia, Carlos Ríos, director del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (Dapre), señaló que en esta primera fase se destinarán 627 mil millones de pesos a acciones prioritarias como la demolición de edificaciones inestables, remoción de escombros y evaluación precisa de las necesidades en las zonas afectadas. Esta etapa busca identificar el alcance real de los daños como fundamento para futuros desembolsos.
El siguiente paso será formalizar la fiduciaria y firmar los contratos correspondientes que aseguren la correcta ejecución y destino de los recursos, en coordinación con los gobiernos locales para garantizar que el apoyo llegue de manera efectiva y transparente a los sectores más perjudicados por el terremoto. Esta estructura busca agilizar la respuesta estatal y ofrecer mecanismos claros de control y seguimiento.
Una fiduciaria, en este contexto, es una entidad especializada que administra bienes y recursos que conforman un patrimonio autónomo, es decir separado de los activos del Estado, con la finalidad de cumplir objetivos específicos y garantizar el buen uso de los fondos. En el caso del Fondo Milagro, su implementación pretende optimizar la gestión de recursos destinados exclusivamente para la atención, reconstrucción y mitigación de los efectos derivados del sismo, permitiendo mayor eficiencia y transparencia en las operaciones.
Fuente: El Espectador, información publicada por Pulzo el 6 de octubre de 2026.
Redacción ColombiaPrensa
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