COLOMBIA, 7 de octubre de 2026. Un reciente estudio de la ONG Hábitat para la Humanidad evidencia que el 75 % de los latinoamericanos ha tenido que recortar gastos en otras áreas para poder cubrir los costos relacionados con su vivienda. La investigación, titulada ‘Un hogar, pero ¿a qué costo?’, revela que tres de cada cuatro personas en América Latina y el Caribe han reducido gastos, utilizado ahorros o asumido trabajos adicionales para afrontar los crecientes precios de la vivienda.
El informe, que recogió testimonios de 30.758 personas en 22 países, resalta que el 33 % de los encuestados ha disminuido sus gastos en alimentos, el 32 % ha usado ahorros o fondos de emergencia y el 13 % ha retrasado o evitado la atención médica para compensar el costo habitacional. Esta situación se da en un contexto de alto déficit habitacional en la región, caracterizado principalmente por problemas cualitativos y dificultades en el acceso a servicios básicos.
Ernesto Castro, vicepresidente para América Latina de Hábitat para la Humanidad, señaló que esta problemática afecta a más del 40 % de la población en la región y que unas 120 millones de personas viven en asentamientos informales. Además, destacó la elevada informalidad laboral, con más del 78 % de la población económicamente activa en condición de informalidad, lo que dificulta el acceso a financiamiento formal para la vivienda.
Según Castro, esta situación genera una doble exclusión para numerosas familias, que no pueden acceder ni a una vivienda digna ni a los mecanismos formales de crédito. A esta realidad se suman el encarecimiento de la vivienda en las ciudades, que obliga a muchos hogares a buscar zonas periféricas alejadas de los centros laborales, elevando costos y tiempos de desplazamiento.
El estudio también identifica una dimensión intergeneracional: el 56 % de los participantes reconoce que los altos costos de la vivienda influyen en la decisión de formar una familia. Este porcentaje se eleva al 62 % entre las generaciones más jóvenes, como la Generación Z y los millennials.
Adicionalmente, la investigación desarrollada en países como Argentina, Barbados, Brasil, Guatemala, México y Trinidad y Tobago revela que el 74 % de los encuestados considera que muchas personas habitan edificaciones inseguras, y un 18 % afirma que sus viviendas no ofrecen protección adecuada contra condiciones climáticas adversas como calor, frío o inundaciones.
Castro señaló que parte del desafío está en el diseño de las políticas públicas, pues hay hogares que superan los límites establecidos para acceder a subsidios, pero cuyos ingresos siguen siendo insuficientes para obtener financiamiento formal. Ante esta situación, propuso revisar los criterios de acceso y considerar los ingresos de las familias, independientemente de si proceden de empleos formales o informales.
Entre 2000 y 2022, la región latinoamericana ha enfrentado el impacto de desastres naturales que han afectado a cerca de 190 millones de personas, lo que añade otro factor de vulnerabilidad en el acceso y seguridad de la vivienda.
En suma, el elevado costo y la falta de acceso a una vivienda digna continúan siendo retos significativos para millones de latinoamericanos, con implicaciones directas en la calidad de vida y en la estabilidad económica de las familias, según lo informado por Hábitat para la Humanidad y reportado por la Agencia EFE.
Redacción ColombiaPrensa
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