COLOMBIA, 28 de agosto de 2026. Leonardo Villar, gerente del Banco de la República, reconoció que la autoridad monetaria dispone de un margen de acción muy restringido frente a la revaluación del peso colombiano frente al dólar estadounidense. Esta situación, señaló el funcionario durante la Convención 60 de Asobancaria en Cartagena, ha incidido de manera significativa en la pérdida de competitividad de la producción nacional y no puede corregirse de manera sostenida mediante intervenciones cambiarias o una política monetaria expansiva.
Según Villar, la tasa de cambio real alcanzó su punto máximo en el segundo semestre de 2022 y desde entonces ha descendido cerca de un 33%, ubicándose en julio de 2026 en niveles similares a los mínimos históricos de hace 15 años. Este indicador mide la relación entre los precios de los bienes y servicios no transables respecto a los transables internacionalmente, y su reciente disminución estaría influida por presiones inflacionarias sobre los no transables, vinculadas a la expansión fiscal y el aumento del salario mínimo.
El gerente enfatizó: “Desafortunadamente, no es mucho lo que puede hacer el Banco de la República para evitar estos fenómenos e influir de manera sostenida sobre el comportamiento de un precio relativo, como lo es la tasa de cambio real”. Sobre la política monetaria, explicó que adoptar un esquema más expansivo para intentar revertir la pérdida de competitividad podría generar un incremento inflacionario que agravaría la situación, reduciendo aún más la tasa de cambio real.
En este contexto, Villar defendió el modelo basado en un régimen de inflación objetivo acompañado de una tasa de cambio flotante, considerado apropiado para la economía colombiana. Resaltó la importancia de mantener medidas prudentes para garantizar la convergencia de la inflación hacia su meta del 3%, la cual, advirtió, no se alcanzará antes de mediados de 2028.
Adicionalmente, el presidente del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), Sergio Díaz-Granados, alertó durante la misma convención sobre los efectos de la apreciación del peso para sectores claves como el exportador y la agroindustria. Señaló que la disminución del valor del dólar en Colombia supone desafíos relevantes para estas ramas, que deberán preparase para enfrentar el impacto de esta dinámica cambiaria en una economía con alta dependencia de actividades primarias.
En cuanto al tipo de cambio reciente, Villar puntualizó que al cierre del 26 de agosto el dólar se cotizó en promedio a $3.118, reflejando una caída superior al 18% respecto a comienzos del año. A diferencia del 2025, esta apreciación del peso no se atribuye a una depreciación global del dólar frente a otras monedas, sino a factores internos causantes de la revaluación.
Estos pronunciamientos subrayan las limitaciones del Banco de la República en la gestión directa del tipo de cambio como herramienta para incidir en la competitividad, enfatizando en cambio la relevancia de políticas fiscales y estructurales para enfrentar estos retos macroeconómicos.
Redacción ColombiaPrensa
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