FMI advierte al gobierno de Abelardo de la Espriella sobre riesgo fiscal y exige medidas urgentes

Economía

COLOMBIA, 21 de octubre de 2026. El Fondo Monetario Internacional (FMI) emitió una alerta sobre la situación fiscal de Colombia, frente a una deuda pública cercana a 1.200 billones de pesos y un déficit fiscal aproximado de 70 billones, lo que conduce a interrogantes sobre la sostenibilidad de las finanzas nacionales. En este contexto, el gobierno del presidente Abelardo de la Espriella enfrenta la presión de presentar medidas concretas que estabilicen las cuentas públicas y eviten un mayor deterioro económico.

Durante las reuniones anuales del FMI en Bangkok, Nigel Chalk, director del Departamento del Hemisferio Occidental de la entidad, calificó la trayectoria fiscal colombiana como “no sostenible ni viable”. Asimismo, señaló la necesidad de un esfuerzo concertado para reducir el endeudamiento y confirmó la realización de conversaciones con autoridades nacionales para evaluar alternativas de política que permitan mitigar el impacto.

El organismo indicó que la deuda pública alcanza cerca del 60 % del producto interno bruto (PIB), mientras el déficit primario se sitúa en 3,5 %. Estas cifras han encendido las alarmas sobre la capacidad del Estado colombiano para cumplir con sus obligaciones financieras futuras, especialmente considerando las deudas acumuladas durante gobiernos de administraciones anteriores.

En respuesta, el gobierno prepara nuevas estrategias para el presupuesto y una eventual mejora en la política de recaudo tributario. El ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez, junto al vicepresidente José Manuel Restrepo, sostuvo reuniones con funcionarios del FMI para avanzar en un análisis detallado de la situación. Por su parte, el mandatario Abelardo de la Espriella ha expresado que su propuesta para enfrentar el desequilibrio fiscal se basa en aumentar la eficiencia de la recaudación y combatir la evasión tributaria sin incrementar las tasas impositivas inicialmente.

Además, se contempla una revisión exhaustiva de las exenciones y beneficios tributarios vigentes, que se estiman en un rango entre 100 y 130 billones de pesos. No obstante, esta cifra no implica recursos líquidos inmediatos, ya que muchas de estas exenciones están asociadas a ciertos bienes, actividades e inversiones, incluyendo exclusiones del IVA aplicadas a alimentos básicos y estímulos fiscales para el ahorro pensional, inversiones ambientales y vehículos eléctricos. Cualquier ajuste requerirá un análisis detallado de sus posibles efectos económicos y sociales.

Expertos como el exdirector de la DIAN, Jairo Villabona, han señalado que la acumulación de beneficios tributarios dificulta la obtención de ingresos suficientes y complica la formulación de leyes de financiación estables. Así, el gobierno mantiene un desafío importante al tratar de incrementar la recaudación sin afectar la carga impositiva directa sobre los sectores más vulnerables.

El FMI también proyecta un panorama económico complejo para Colombia. El crecimiento del PIB se estima en 2,2 % para 2026 y 2,3 % para 2027, cifras inferiores al promedio regional. Al mismo tiempo, se anticipa un aumento de la inflación anual al 6 % en 2026, y una subida en el desempleo que podría alcanzar hasta el 10 % durante 2027. En el ámbito externo, se espera que el déficit de cuenta corriente aumente del 2,6 % al 3,4 % del PIB entre 2026 y 2027, aspecto que también incidirá en la política macroeconómica del país.

Para evaluar las condiciones fiscales, una misión técnica del FMI llegará a Bogotá a principios de noviembre de 2026. La visita busca analizar la situación y ofrecer acompañamiento técnico, asesoramiento económico y la posibilidad futura de financiamiento. Sin embargo, no implica que hasta el momento se haya aprobado ningún préstamo o programa de ajuste formal con el organismo.

El gobierno atribuye parte del déficit actual a decisiones de administraciones anteriores, pero la advertencia del FMI se focaliza en la sostenibilidad de las finanzas públicas en general. La clave será traducir las promesas de mayor recaudación y control del gasto en acciones verificables que no perjudiquen a los colombianos de menores ingresos. Tanto el ejecutivo como el Congreso tendrán un papel fundamental en la toma de decisiones que permitan enderezar la trayectoria económica del país en los próximos años.

Redacción ColombiaPrensa

Contenido editorial elaborado con apoyo de inteligencia artificial y revisión de fuentes públicas. Si encuentra alguna inconsistencia o desea solicitar una corrección, puede contactar al equipo editorial de ColombiaPrensa.