COLOMBIA, 27 de octubre de 2026. La presencia de francotiradores y uniformados armados en el techo del Capitolio Nacional durante las protestas del 14 de octubre en Bogotá obedeció a una solicitud del equipo de seguridad del expresidente Gustavo Petro, según explicó el presidente del Senado, Honorio Henríquez, en la plenaria realizada ese mismo día.
De acuerdo con Henríquez, la petición fue recibida en la Secretaría del Senado el martes 13 de octubre, pocas horas antes del inicio de las movilizaciones programadas en la Plaza de Bolívar, donde se congregaron sectores de la oposición y diversas organizaciones gremiales.
El objetivo principal de la medida fue reforzar las condiciones de seguridad del exmandatario durante los actos públicos en el centro político de la capital. La decisión generó cuestionamientos entre algunos congresistas, quienes expresaron sus inquietudes respecto a la justificación de la presencia de militares armados en puntos elevados cercanos al Capitolio.
El representante a la Cámara, Gabriel Becerra, se pronunció públicamente sobre el tema cuestionando al presidente de la República y a los ministros de Defensa y del Interior sobre el despliegue de militares con fusiles en esa zona emblemática de la ciudad.
Por su parte, Gustavo Petro llegó a la Plaza de Bolívar acompañado por su esquema de seguridad y, a través de sus redes sociales, expresó un mensaje de resiliencia y ánimo, destacando su disposición a enfrentar la adversidad sin miedo.
Esta situación se enmarca en un contexto de manifestaciones nacionales convocadas como protesta contra el Decreto 1525 de 2026, relacionado con nuevos lineamientos para los derechos de manifestación y protocolos de intervención policial. La jornada contó con la participación de sindicatos, sectores de oposición y diversos grupos sociales en diferentes regiones del país.
El hecho de que la medida de seguridad haya sido solicitada específicamente por el equipo de Gustavo Petro y aceptada por la Secretaría del Senado para salvaguardar su protección durante estas movilizaciones pone de manifiesto las preocupaciones existentes sobre la seguridad de altos exfuncionarios en escenarios de alta tensión social.
Además, esta circunstancia provocó un debate político respecto al uso y despliegue de la fuerza pública en espacios civiles y en el entorno inmediato de las autoridades políticas, especialmente en contexto de protestas y manifestaciones públicas.
Este hecho adiciona un nuevo capítulo a la compleja coyuntura que ha caracterizado el periodo del gobierno de Gustavo Petro, marcado por reformas significativas en áreas como pensiones, salud y trabajo, así como por controversias en materia de seguridad y relaciones con diferentes actores políticos y sociales.
Las explicaciones oficiales emitidas por Honorio Henríquez buscan transparentar y justificar la medida de seguridad adoptada, en medio de cuestionamientos que resaltan la sensibilidad que implica la protección de expresidentes en actos públicos cargados de tensión social y política.
Redacción ColombiaPrensa
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