Caída del dólar en Colombia afecta a exportadores y beneficia flujos ilícitos, advierte Paloma Valencia

Economía

COLOMBIA, 24 de agosto de 2026. El dólar en Colombia cerró el 21 de agosto en un promedio de $3.062,96, consolidando un sesgo bajista en el mercado cambiario durante 2026, según datos de la plataforma Set-FX. El comportamiento del dólar responde a factores internacionales, como el deterioro fiscal de Estados Unidos y la recompra de bonos del Tesoro, junto con un aumento en el precio del petróleo por tensiones en Oriente Medio, lo que ha incrementado el ingreso de divisas petroleras al país, fortaleciendo así el peso colombiano.

En el ámbito nacional, la apreciación del peso también está relacionada con los resultados de la primera vuelta presidencial, donde Abelardo de la Espriella fue el ganador, y con tasas de interés elevadas desde el Banco de la República, que sitúan en 12% el rendimiento, atrayendo inversión extranjera.

Este contexto llevó a Paloma Valencia, exsenadora y excandidata presidencial por el Centro Democrático, a alertar sobre los efectos de la caída del dólar en el país. A través de un video divulgado en redes sociales, señaló que una cotización baja para el dólar puede terminar empobreciendo a Colombia, impactando negativamente a sectores productivos que generan empleo, como los exportadores de café y flores.

Valencia explicó que mientras el peso se fortalece, los dólares ilícitos provenientes del narcotráfico y la minería criminal continúan ingresando al país, afectando a quienes producen formalmente en Colombia. Enfatizó que esta entrada de divisas ilegales presiona la tasa de cambio y deteriora la competitividad de los exportadores tradicionales, que reciben menos pesos por cada dólar.

“Un dólar barato deja de ser una buena noticia cuando golpea a los sectores que producen y generan empleo”, afirmó Valencia, y sugirió que el Banco de la República evalúe la compra de más reservas internacionales para intervenir en el mercado cambiario y mitigar el impacto en los exportadores.

Respecto al impacto en el sector cafetero, destacó que quienes vendían su carga en dólares reciben ahora menos ingresos en moneda local debido a la apreciación del peso, lo que podría derivar en una crisis para los agricultores. También mencionó que otros sectores exportadores, como el de flores y productos nacionales, enfrentan retos similares con menos rentabilidad.

Por su parte, Germán Bahamón Jaramillo, gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), informó que los costos de producción han aumentado significativamente en 2026, a pesar de precios internacionales favorables. Indicó que la inflación acumulada desde 2019 ronda el 54%, mientras que insumos clave como la urea y los jornales han presentado aumentos superiores al 100%, y el salario mínimo subió 23% en el último año. Además, aclaró que la revaluación de la moneda no ha logrado abaratar estos insumos debido a factores externos como la crisis en el estrecho de Ormuz.

En contraste con Valencia, el experto financiero Mateo Castaño afirmó que la evidencia estadística no valida la idea de que un dólar caro impulse automáticamente las exportaciones. Explicó que las exportaciones colombianas están inversamente correlacionadas con la tasa de cambio, de modo que cuando el dólar se abarata, las exportaciones tienden a aumentar. Agregó que ni los exportadores tradicionales ni los no tradicionales aprovechan directamente una moneda estadounidense más fuerte para incrementar sus ventas, y puntualizó que la dinámica del comercio exterior colombiano es más compleja que un simple efecto de la tasa de cambio.

Finalmente, la Encuesta de Opinión Financiera (EOF) de Fedesarrollo y la Bolsa de Valores de Colombia reportó que la tasa de cambio cerró julio en $3.132, con una apreciación mensual del peso del 9%, y proyecta una tasa cercana a $3.150 para agosto y alrededor de $3.300 para diciembre de 2026, reflejando expectativas de estabilidad con cierta apreciación en el corto plazo.

La discusión sobre el valor del dólar en Colombia pone en evidencia la tensión entre factores económicos formales y flujos ilícitos, y sus implicaciones para los sectores productivos y la política monetaria, en un contexto de volatilidad global y desafíos internos.

Redacción ColombiaPrensa

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