COLOMBIA, 21 de octubre de 2026. El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, informó sobre la muerte de Ricardo Trigos Peñaranda, alias ‘Resorte’, cabecilla de finanzas del frente de guerra urbano Reynaldo Ardila Gómez, perteneciente al Ejército de Liberación Nacional (ELN), durante un operativo de las fuerzas de seguridad en el municipio de Chinácota, en Norte de Santander.
Según el mandatario, alias ‘Resorte’ estaba encargado de coordinar actividades ilícitas que afectaban la seguridad y orden público en Cúcuta y su área metropolitana. Entre estas actividades se encontraban extorsiones, secuestros, homicidios y delitos vinculados al narcotráfico. Además, el líder guerrillero registraba antecedentes por secuestro extorsivo, concierto para delinquir, tráfico de armas y homicidio.
El operativo representa un golpe significativo a las finanzas criminales y a la capacidad logística del ELN, organización armada con presencia en aproximadamente 170 municipios repartidos en cerca de veinte departamentos del país.
En redes sociales, el presidente de la República publicó una imagen que muestra a cuatro agentes de las fuerzas de seguridad junto a una bolsa que contendría el cuerpo de alias ‘Resorte’. Con esta acción, el Gobierno reafirmó su compromiso de continuar enfrentando a los grupos narcoterroristas en todo el territorio nacional.
De la Espriella enfatizó que los grupos armados ilegales no podrán encontrar refugio seguro en Colombia y que las autoridades emplearán toda la fuerza legítima del Estado para desmantelar sus estructuras criminales, garantizando así la seguridad ciudadana y el orden público.
El ELN es una de las organizaciones armadas más antiguas del país y ha sido un actor importante en el conflicto interno colombiano, involucrado en múltiples delitos que afectan el desarrollo social y económico de las regiones donde opera.
Este nuevo episodio del enfrentamiento con el ELN plantea retos para el Gobierno en materia de seguridad y control territorial, especialmente en zonas con presencia de grupos ilegales dedicados a actividades como el narcotráfico y la extorsión.
El fortalecimiento de operativos conjuntos entre las fuerzas militares y de policía será clave en las estrategias para mitigar el impacto de estas organizaciones y mejorar la convivencia en las regiones afectadas, en línea con las políticas de seguridad establecidas por el Ejecutivo nacional.
Redacción ColombiaPrensa
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